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Por una sociedad de escritores con zapatillas / 2012-14
fictionsmith:

Estrenan documental que registra el
último adiós al poeta Gonzalo Rojas
Todos somos poesía recoge una marcha de un grupo de jóvenes en homenaje al poeta
“Los verdaderos poetas son de repente: nacen y desnacen”. Este verso de Gonzalo Rojas fue el que envalentonó al colectivo poético Mal de Ojo cuando improvisó una marcha callejera por el escritor de Lebu. Era el 25 de marzo pasado y Rojas, de 93 años, se apagaba en una cama de hospital. Lejos de ahí, una decena de veinteañeros que suelen juntarse cada miércoles a conversar sobre literatura en bares santiaguinos, resintió la noticia. Y así, de improviso, Mal de Ojo decidió acompañar a Rojas en ese mal momento. “La idea fue darle un respiro al poeta cuando agonizaba, honrar su larga trayectoria y decirle al mundo que la poesía no muere”, explica uno de los integrantes del grupo, Emersson Pérez.
La forma que eligieron para manifestarse fue callejera. Ese día, los jóvenes imprimieron pancartas con el rostro del Premio Nacional de Literatura, pintaron a mano un lienzo y hasta fabricaron un tendedero de ropa en plena Plaza de Armas del que colgaban poemas de Rojas como El fornicio, Retrato de mujer, Rock para conjurar en el absoluto y Carta de un suicida.
A través de las redes sociales, convocaron a grupos jóvenes de cueca brava y a bailarines de danza contemporánea para participar del homenaje. Con un megáfono, además, invitaron a la gente a llevar su poema y leerlo a viva voz. La marcha por la salud del poeta partió a las 19 horas en el Metro Universidad de Chile, con 10 personas, pero a medida que avanzó por el Paseo Ahumada sumó más de 100. Al frente de la multitud, un joven vociferaba: “Gonzalo Rojas, todos somos poesía”.
Así se titula el documental que registró esa travesía. Grabado con una cámara handycam por Ricardo Maturana (28), se estrena el 6 de julio, a las 22 horas, en el Centro Arte Alameda. La cinta incluye también imágenes del funeral del poeta, fallecido el 25 de abril, un mes después del homenaje.
Poesía con sangre
Montada en tiempo récord por la propia productora de Maturana, Elefante 17, esta no es la biografía clásica de Gonzalo Rojas. Aquí la palabra la tienen los transeúntes que se unieron al tributo de forma espontánea y sus testimonios se mezclan con imágenes de trenes que parten para no volver. “La idea es que la gente que no estuvo presente en la marcha se haga partícipe en el momento en que vea la cinta”, dice.
“Pareces pájaro,/ y eres/ cólera/ porque tienes tus pétalos/ manchados/ por la sangre”. El poema Rotación y traslación del escritor fue interpretado por el poeta emergente Pablo Lacroix con una performance que causó polémica en Twitter. Envuelto en vendas ensangrentadas y con una foto de la cara de Rojas colgando de su cuello, Lacroix avanzaba por la calle y de pronto se tumbaba como un cadáver. A su lado, una joven vestida de luto tocaba una campanilla. “La idea era decir que aunque el cuerpo esté enfermo, la poesía sigue caminando, pero no faltaron los que lo encontraron mortuorio. Yo creo que el poeta se habría reído”, dice Maturana.
Gente recitando, niños con pancartas y curiosos mirando las contorsiones eróticas de una bailarina en una esquina aparecen en el documental, que se grabó paralelamente a una marcha mapuche que se realizó ese mismo día en el centro de Santiago. La película dura 50 minutos y cierra con el velatorio en el Museo Nacional de Bellas Artes. A los pies del féretro y tras el concierto de piano de Roberto Bravo, el colectivo Mal de Ojo grita por última vez: “Gonzalo Rojas, todos somos poesía”.
Fuente : Gabriela García, La Tercera

fictionsmith:

Estrenan documental que registra el

último adiós al poeta Gonzalo Rojas

Todos somos poesía recoge una marcha de un grupo de jóvenes en homenaje al poeta

“Los verdaderos poetas son de repente: nacen y desnacen”. Este verso de Gonzalo Rojas fue el que envalentonó al colectivo poético Mal de Ojo cuando improvisó una marcha callejera por el escritor de Lebu. Era el 25 de marzo pasado y Rojas, de 93 años, se apagaba en una cama de hospital. Lejos de ahí, una decena de veinteañeros que suelen juntarse cada miércoles a conversar sobre literatura en bares santiaguinos, resintió la noticia. Y así, de improviso, Mal de Ojo decidió acompañar a Rojas en ese mal momento. “La idea fue darle un respiro al poeta cuando agonizaba, honrar su larga trayectoria y decirle al mundo que la poesía no muere”, explica uno de los integrantes del grupo, Emersson Pérez.

La forma que eligieron para manifestarse fue callejera. Ese día, los jóvenes imprimieron pancartas con el rostro del Premio Nacional de Literatura, pintaron a mano un lienzo y hasta fabricaron un tendedero de ropa en plena Plaza de Armas del que colgaban poemas de Rojas como El fornicioRetrato de mujerRock para conjurar en el absoluto y Carta de un suicida.

A través de las redes sociales, convocaron a grupos jóvenes de cueca brava y a bailarines de danza contemporánea para participar del homenaje. Con un megáfono, además, invitaron a la gente a llevar su poema y leerlo a viva voz. La marcha por la salud del poeta partió a las 19 horas en el Metro Universidad de Chile, con 10 personas, pero a medida que avanzó por el Paseo Ahumada sumó más de 100. Al frente de la multitud, un joven vociferaba: “Gonzalo Rojas, todos somos poesía”.

Así se titula el documental que registró esa travesía. Grabado con una cámara handycam por Ricardo Maturana (28), se estrena el 6 de julio, a las 22 horas, en el Centro Arte Alameda. La cinta incluye también imágenes del funeral del poeta, fallecido el 25 de abril, un mes después del homenaje.

Poesía con sangre

Montada en tiempo récord por la propia productora de Maturana, Elefante 17, esta no es la biografía clásica de Gonzalo Rojas. Aquí la palabra la tienen los transeúntes que se unieron al tributo de forma espontánea y sus testimonios se mezclan con imágenes de trenes que parten para no volver. “La idea es que la gente que no estuvo presente en la marcha se haga partícipe en el momento en que vea la cinta”, dice.

“Pareces pájaro,/ y eres/ cólera/ porque tienes tus pétalos/ manchados/ por la sangre”. El poema Rotación y traslación del escritor fue interpretado por el poeta emergente Pablo Lacroix con una performance que causó polémica en Twitter. Envuelto en vendas ensangrentadas y con una foto de la cara de Rojas colgando de su cuello, Lacroix avanzaba por la calle y de pronto se tumbaba como un cadáver. A su lado, una joven vestida de luto tocaba una campanilla. “La idea era decir que aunque el cuerpo esté enfermo, la poesía sigue caminando, pero no faltaron los que lo encontraron mortuorio. Yo creo que el poeta se habría reído”, dice Maturana.

Gente recitando, niños con pancartas y curiosos mirando las contorsiones eróticas de una bailarina en una esquina aparecen en el documental, que se grabó paralelamente a una marcha mapuche que se realizó ese mismo día en el centro de Santiago. La película dura 50 minutos y cierra con el velatorio en el Museo Nacional de Bellas Artes. A los pies del féretro y tras el concierto de piano de Roberto Bravo, el colectivo Mal de Ojo grita por última vez: “Gonzalo Rojas, todos somos poesía”.

Fuente : Gabriela García, La Tercera

almostcat:

please kill me

Esta foto dará la vuelta al mundo… La evacuación de la tribu kayapó - un pueblo indígena de la región amazónica de Mato Grosso en Brasil - , ha comenzado… La construcción de la represa hidroeléctrica de Belo Monte se libera…, a pesar de numerosas protestas y más de 600.000 firmas recogidas. Por lo tanto, la pena de muerte ya fue dada a la gente de la gran curva del río Xingu.Belo Monte, un total de 400.000 hectáreas de bosque será inundado, un área que es más grande que el Canal de Panamá. 40.000 personas de las comunidades indígenas y locales, el hábitat de muchas especies animales y vegetales, serán destruidos. Si deseas saber más de la tribu kayapó y/o quieres firmar la petición en línea, en apoyo a los opositores de la presa de Belo Monte, he aquí un link:http://amazonwatch.org/take-action/stop-the-belo-monte-monster-dam 

Esta foto dará la vuelta al mundo… 
La evacuación de la tribu kayapó - un pueblo indígena de la región amazónica de Mato Grosso en Brasil - , ha comenzado… 
La construcción de la represa hidroeléctrica de Belo Monte se libera…, a pesar de numerosas protestas y más de 600.000 firmas recogidas. 
Por lo tanto, la pena de muerte ya fue dada a la gente de la gran curva del río Xingu.
Belo Monte, un total de 400.000 hectáreas de bosque será inundado, un área que es más grande que el Canal de Panamá. 
40.000 personas de las comunidades indígenas y locales, el hábitat de muchas especies animales y vegetales, serán destruidos. 

Si deseas saber más de la tribu kayapó y/o quieres firmar la petición en línea, en apoyo a los opositores de la presa de Belo Monte, he aquí un link:http://amazonwatch.org/take-action/stop-the-belo-monte-monster-dam 

Ocho Segundos con Nicanor Parra…Por Roberto BolañoSólo estoy seguro de una cosa con respecto a la poesía de Nicanor Parra en este nuevo siglo: pervivirá. Esto, por supuesto, significa muy poco y Parra es el primero en saberlo. No obstante, pervivirá, junto con la poesía de Borges, de Vallejo, de Cernuda, y algunos otros. Pero esto, es necesario decirlo, no importa demasiado.La apuesta de Parra, la sonda que proyecta Parra hacia el futuro, es demasiado compleja para ser tratada aquí. También: es demasiado oscura. Posee la oscuridad del movimiento. El actor que habla o que gesticula, sin embargo, es perfectamente visible. Sus atributos, sus ropajes, los símbolos que lo acompañan como tumores son co- rrientes: es el poeta que duerme sentado en una silla, el galán que se pierde en un cementerio, el conferenciante que se mesa los cabellos hasta arrancárselos, el valiente que se atreve a orinar de rodillas, el eremita que ve pasar los años, el estadístico atribulado. No estaría de más que para leer a Parra uno contestara la pregunta que se hace y nos hace Wittgenstein: “¿Esta mano es una mano o no es una mano?”. (La pregunta debe uno hacérsela mirando su propia mano). Me pregunto quién escribirá ese libro que Parra tenía pensado y que nunca escribió: una historia de la Segunda Guerra Mundial contada o cantada batalla tras batalla, campo de concentración tras campo de concentración, exhaustivamente, un poema que de alguna forma se convertía en el reverso instantáneo del “Canto Gene–ral” de Neruda y del que Parra sólo conserva un texto, el “Manifiesto”, en donde expone su ideario poético, un ideario que el mismo Parra ha ignorado cuantas veces ha creído necesario, entre otras cosas, porque para eso, precisamente, están los idearios: para dar una vaga idea del territorio inexplorado en el que se internan, y no muy a menudo, los escritores verdaderos, pero que a la hora de los riesgos y peligros concretos sirve de muy poco.El que sea valiente que siga a Parra. Sólo los jóvenes son valientes, sólo los jóvenes tienen el espíritu puro entre los puros. Pero Parra no escribe una poesía juvenil. Parra no escribe sobre la pureza. Sobre el dolor y la soledad sí que escribe; sobre los desafíos inútiles y necesarios; sobre las palabras condenadas a disgregarse así como también la tribu está condenada a disgregarse. Pa-rra escribe como si al día siguiente fuera a ser electrocutado. El poeta me-xicano Mario Santiago, hasta donde sé, fue el único que hizo una lectura lúcida de su obra. Los demás sólo hemos visto un meteorito oscuro. Primer requisito de una obra maestra: pasar inadvertida.Hay momentos en la travesía de un poeta en la que a éste no le queda más remedio que improvisar. Aunque el poeta sea capaz de recitar de memoria a Gonzalo de Berceo o conozca como nadie los heptasílabos y endecasílabos de Garcilaso, hay momentos en que lo único que puede hacer es arrojarse al abismo o enfrentarse desnudo ante un clan de chilenos aparentemente educados. Por supuesto, hay que saber atenerse a las consecuencias. Primer requisito de una obra maestra: pasar inadvertida.Un apunte político: Parra ha conseguido sobrevivir. No es gran cosa, pero algo es. No han podido con él ni la izquierda chilena de convicciones profundamente derechistas ni la derecha chilena neonazi y ahora desmemoriada. No han podido con él la izquierda latinoamericana neostalinista ni la derecha latinoamericana ahora globalizada y hasta hace poco cómplice silenciosa de la represión y el genocidio. No han podido con él ni los mediocres profesores latinoamericanos que pululan por los campus de las universidades norteamericanas ni los zombis que pasean por la aldea de Santiago. Ni siquiera los seguidores de Parra han podido con Parra. Es más, yo diría, llevado seguramente por el entusiasmo, que no sólo Parra, sino también sus hermanos, con Violeta a la cabeza, y sus rabelesianos padres, han llevado a la práctica una de las máximas ambiciones de la poesía de todos los tiempos: joderle la paciencia al público.Versos tomados al azar. Es un error creer que las estrellas puedan servir para curar el cáncer, dijo Parra. Tiene más razón que un santo. A propósito de escopeta, les recuerdo que el alma es inmortal, dijo Parra. Tiene más razón que un santo. Y así podríamos seguir hasta que no quedara nadie. Les recuerdo, de todas maneras, que Parra también es escultor. O artista visual. Estas puntualizaciones son perfectamente inútiles. Parra también es crítico lite-rario. Una vez resumió en tres versos toda la historia de la literatura chilena. Son estos: “Los cuatro grandes poetas de Chile/ Son tres/ Alonso de Ercilla y Rubén Darío”.La poesía de las primeras décadas del siglo XXI será una poesía híbrida, como ya lo está siendo la narrativa. Posiblemente nos encaminamos, con una lentitud espantosa, hacia nuevos temblores formales. En ese futuro incierto nuestros hijos contemplarán el encuentro sobre una mesa de operaciones del poeta que duerme en una si-lla con el pájaro negro del desierto, aquel que se alimenta de los parásitos de los camellos. En cierta ocasión, en los últimos años de su vida, Breton habló de la necesidad de que el surrea-lismo pasara a la clandestinidad, se sumergiera en las cloacas de las ciudades y de las bibliotecas. Luego no volvió a tocar nunca más el tema. No importa quién lo dijo: La hora de sentar cabeza no llegará jamás.* “Ocho segundos de Nicanor Parra” fue el pró-logo del catálogo de la exposición Artefactos Visuales en Madrid, inaugurada en abril de 2001. El artículo está incluído en Entre paréntesis (Editorial Anagrama, 2004), obra póstuma que reúne las crónicas de Roberto Bolaño

Ocho Segundos con Nicanor Parra…
Por Roberto Bolaño

Sólo estoy seguro de una cosa con respecto a la poesía de Nicanor Parra en este nuevo siglo: pervivirá. Esto, por supuesto, significa muy poco y Parra es el primero en saberlo. No obstante, pervivirá, junto con la poesía de Borges, de Vallejo, de Cernuda, y algunos otros. Pero esto, es necesario decirlo, no importa demasiado.

La apuesta de Parra, la sonda que proyecta Parra hacia el futuro, es demasiado compleja para ser tratada aquí. También: es demasiado oscura. Posee la oscuridad del movimiento. El actor que habla o que gesticula, sin embargo, es perfectamente visible. Sus atributos, sus ropajes, los símbolos que lo acompañan como tumores son co- rrientes: es el poeta que duerme sentado en una silla, el galán que se pierde en un cementerio, el conferenciante que se mesa los cabellos hasta arrancárselos, el valiente que se atreve a orinar de rodillas, el eremita que ve pasar los años, el estadístico atribulado. No estaría de más que para leer a Parra uno contestara la pregunta que se hace y nos hace Wittgenstein: “¿Esta mano es una mano o no es una mano?”. (La pregunta debe uno hacérsela mirando su propia mano). 

Me pregunto quién escribirá ese libro que Parra tenía pensado y que nunca escribió: una historia de la Segunda Guerra Mundial contada o cantada batalla tras batalla, campo de concentración tras campo de concentración, exhaustivamente, un poema que de alguna forma se convertía en el reverso instantáneo del “Canto Gene–ral” de Neruda y del que Parra sólo conserva un texto, el “Manifiesto”, en donde expone su ideario poético, un ideario que el mismo Parra ha ignorado cuantas veces ha creído necesario, entre otras cosas, porque para eso, precisamente, están los idearios: para dar una vaga idea del territorio inexplorado en el que se internan, y no muy a menudo, los escritores verdaderos, pero que a la hora de los riesgos y peligros concretos sirve de muy poco.

El que sea valiente que siga a Parra. Sólo los jóvenes son valientes, sólo los jóvenes tienen el espíritu puro entre los puros. Pero Parra no escribe una poesía juvenil. Parra no escribe sobre la pureza. Sobre el dolor y la soledad sí que escribe; sobre los desafíos inútiles y necesarios; sobre las palabras condenadas a disgregarse así como también la tribu está condenada a disgregarse. Pa-rra escribe como si al día siguiente fuera a ser electrocutado. El poeta me-xicano Mario Santiago, hasta donde sé, fue el único que hizo una lectura lúcida de su obra. Los demás sólo hemos visto un meteorito oscuro. Primer requisito de una obra maestra: pasar inadvertida.

Hay momentos en la travesía de un poeta en la que a éste no le queda más remedio que improvisar. Aunque el poeta sea capaz de recitar de memoria a Gonzalo de Berceo o conozca como nadie los heptasílabos y endecasílabos de Garcilaso, hay momentos en que lo único que puede hacer es arrojarse al abismo o enfrentarse desnudo ante un clan de chilenos aparentemente educados. Por supuesto, hay que saber atenerse a las consecuencias. Primer requisito de una obra maestra: pasar inadvertida.

Un apunte político: Parra ha conseguido sobrevivir. No es gran cosa, pero algo es. No han podido con él ni la izquierda chilena de convicciones profundamente derechistas ni la derecha chilena neonazi y ahora desmemoriada. No han podido con él la izquierda latinoamericana neostalinista ni la derecha latinoamericana ahora globalizada y hasta hace poco cómplice silenciosa de la represión y el genocidio. No han podido con él ni los mediocres profesores latinoamericanos que pululan por los campus de las universidades norteamericanas ni los zombis que pasean por la aldea de Santiago. Ni siquiera los seguidores de Parra han podido con Parra. Es más, yo diría, llevado seguramente por el entusiasmo, que no sólo Parra, sino también sus hermanos, con Violeta a la cabeza, y sus rabelesianos padres, han llevado a la práctica una de las máximas ambiciones de la poesía de todos los tiempos: joderle la paciencia al público.

Versos tomados al azar. Es un error creer que las estrellas puedan servir para curar el cáncer, dijo Parra. Tiene más razón que un santo. A propósito de escopeta, les recuerdo que el alma es inmortal, dijo Parra. Tiene más razón que un santo. Y así podríamos seguir hasta que no quedara nadie. Les recuerdo, de todas maneras, que Parra también es escultor. O artista visual. Estas puntualizaciones son perfectamente inútiles. Parra también es crítico lite-rario. Una vez resumió en tres versos toda la historia de la literatura chilena. Son estos: “Los cuatro grandes poetas de Chile/ Son tres/ Alonso de Ercilla y Rubén Darío”.

La poesía de las primeras décadas del siglo XXI será una poesía híbrida, como ya lo está siendo la narrativa. Posiblemente nos encaminamos, con una lentitud espantosa, hacia nuevos temblores formales. En ese futuro incierto nuestros hijos contemplarán el encuentro sobre una mesa de operaciones del poeta que duerme en una si-lla con el pájaro negro del desierto, aquel que se alimenta de los parásitos de los camellos. En cierta ocasión, en los últimos años de su vida, Breton habló de la necesidad de que el surrea-lismo pasara a la clandestinidad, se sumergiera en las cloacas de las ciudades y de las bibliotecas. Luego no volvió a tocar nunca más el tema. No importa quién lo dijo: La hora de sentar cabeza no llegará jamás.

* “Ocho segundos de Nicanor Parra” fue el pró-logo del catálogo de la exposición Artefactos Visuales en Madrid, inaugurada en abril de 2001. El artículo está incluído en Entre paréntesis (Editorial Anagrama, 2004), obra póstuma que reúne las crónicas de Roberto Bolaño

Alain Goraguer - La Femme  (La Planete Sauvage: An Original Soundtrack Recording)
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Alain Goraguer - La Femme (La Planete Sauvage: An Original Soundtrack Recording)

Después de un tiempo,uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano y encadenar un alma.
Jorge Luis Borges  
DIFUNDIR DIFUNDIR DIFUNDIR DIFUNDIR DIFUNDIR DIFUNDIR DIFUNDIR
MARZO 17 ALAMEDA CON AHUMADA18:30 HRS
En contra de los conchesumadres que le dieron la golpiza a Daniel,
por una ley antidiscriminación AHORA, a la calle!
( Que lastima por su símbolo hermoso, la magia de la propaganda, la utilización de símbolos místicos, malditos ladrones)

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MARZO 17 ALAMEDA CON AHUMADA18:30 HRS

En contra de los conchesumadres que le dieron la golpiza a Daniel,

por una ley antidiscriminación AHORA, a la calle!

( Que lastima por su símbolo hermoso, la magia de la propaganda, la utilización de símbolos místicos, malditos ladrones)